Ir al contenido principal

Cruel / Despedida

Cruel. ... 
La despedida más cruel es la que se da en silencio,
con los pies descalzos para no hacer ruido; 
en medio de la noche 
con el sonido melancólico de los grillos; 
las calles húmedas tras la lluvia, 
dejando las luces apagadas en la habitación donde ella duerme. 

Somos los que no sabemos dialogar, 
los que nos alejamos de puntitas, 
los injustos. 

Irse, también es amor. 
Al menos pedí perdón, previo a eso.
Aunque no funcionó. 

¿Tendría que dejarte vivir con quien te daña?
Entre el romanticismo al dolor, 
y la sanación,
yo voto por la segunda. 

No significa que mientras toco el frió pavimento, 
no quiera volver y olvidarme de todo, 
pero no puedo. 

No voy a voltear porque seguramente me arrepentiría.
Nuestras decisiones son juzgadas,
somos crueles almas egoístas.

Mi ultimo acto de amor, fue recoger mis cosas
e intentar pegar los trozos de nuestro cariño.
No significa que no este arrepentida,
perdida, rota, temerosa.

No significa que no este sintiendo un hueco y dolor en mi pecho,
pero mi amor,
¿por qué te quedarías con quien tanto daño te ha hecho?

Soy yo quien te libera,
porque el amor, 
también es decir adiós.

Amor también es darme mi lugar y darte el tuyo.
Mi amor es ir a sanar y dejarte sanar.

En un futuro, quizás, 
rocemos nuestros hombros sin inmutarnos, 
o tal vez nos abracemos, 
o tal vez, simplemente, 
seamos una historia escrita en un barco de papel que se deshizo en el agua.


"Cuando sabes, sabes, es tiempo, es tiempo de irse."


Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...

A Willow

 Evadi y evadi los caminos, los trazos, las cartas.  Camine por el camino oscuro del bosque, me astille los pies, cure mis heridas en la cabaña vacia que encontre y a la mitad del recorrido me escondí detrás de un willow.  Sus hojas me abrazaron mientras temblaba viendo una luz en medio del caos.  La luz provenía de un hombre de sonrisa amable, de ojos tiernos. El hombre lloraba mientras leía cartas, mientras su corazon  dejaba un rastro de sangre y sus manos temblaban.  Me acerque a él, mientras el Willow se aferraba a mis tobillos,  mientras yo pisaba un charco que mojaba mis heridas, mientras todo al rededor se iluminaba y el sol salía después de años.  Nos miramos y sonreimos.  El lavó mis pies y yo sostuve su corazón.  Caminamos por el sendero, mientras rompia las ramas del Willow,  mientras mi corazón rompia sus miedos,  pero el miedo no se fue, se convirtio en un terrible veneno que entro a través  de las plantas de...