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Sonríe, estás muerta.

Fue como estar a punto de morir. ... Había un hueco en mi alma, mis manos temblaban, sólo podía limitarme a mirar a través del cristal. Las calles eran grises, todos corrían de un lado a otro de la avenida, me sentía fuera de mí. Comencé a imaginarte para escapar de mi realidad.  Te vi a mi lado sonriendo, entonces, también sonreí. Pude haber muerto en ese momento y no lo hubiese notado, porque finalmente estaba riendo al mismo tiempo en que las lagrimas escapaban de mis ojos. Nunca me sentí tan plena, tan lista para irme.  Me converti en una tragica protagonista,  si pudiera comparar esta situación, sería con la escena final del laberinto del fauno,  cuando Laura está por dar su ultimo aliento, pero sonríe, porque en medio de la agonía ve una preciosa imagen, lo que más deseaba. La muerte sería tan cálida si pudiera quedarme en ese cuadro en donde me miras, en donde tomas mi mano y yo recargo mi cabeza en tu hombro. Puedo imaginar tu calidez, tu aliento, la suavidad...

Naturaleza.

Recuerdo cuando era chica, me encantaba todo del mundo. Es decir, siempre he sido mala hablando con personas, socializar no es lo mío, pero la naturaleza, siempre me ha transmitido una especie de nostalgia alegría.  Solía mirar los arboles y cualquier pequeña rama verde, mientras imaginaba diversas historias relacionadas con hadas, duendes y dragones. La primera vez que me enamore, no deje de observar el cielo, porque era misterioso, porque jamás era el mismo, porque me hacia sentir plena, como si al mirarlo mis sentimientos fueran a alcanzar a esa persona. Era curioso porque a él también le gustaba mirar el cielo, así que eso era lo que nos unía. Porque quizás, entre todas esas coincidencias infinitas del universo, ambos vimos las mismas nubes al mismo tiempo, pero en diferentes lugares. La lluvia es la música que necesito para mi vida. Algunos se deprimen cuando las gotas caen, yo siento que limpia mis tristezas y calma un poco a mi herida alma. Una c...