Ir al contenido principal

Extraño lo que nunca paso.

Lo cierto es que aun extraño. ...

Extraño con nostalgia todos los momentos que nunca serán.

Se disipan a lo largo de los surcos de mi mente, 
se desenrollan cayendo a través de mis mejillas
mientras escucho la canción que me mantuvo a tu lado.

Mi intuición me decía que no era contigo
o quizás fue el miedo,
de igual forma existe para defenderme.
No podía confiar en una promesa,
una que se quebraba cada vez más. 

Pero soñaba con esa canción de fondo.
Tú y yo bailando al lado de la luz del refrigerador,
tú y yo al lado de una fogata en el lugar que me dio paz,
pero tú no me dabas paz.

Extraño todos los recuerdos que se quedaron en mi mente.
No te extraño a ti,
sino a lo que quería vivir a tu lado,
pero no se pudo.

Diría que quizás en otra vida, 
pero no será contigo, 
porque recuerdo bastante bien la ansiedad que no quiero volver a tener.
Querías que pensara en ti,
pero tuve que pensar en mí porque sentía que moriría.
No tengo miedo de querer,
tenía miedo de lo que hacías.

Quizás debería pretender vivir la teoría sobre Rose,
en donde Jack nunca existió.
Debería hacer como que tú sólo estuviste en mi mente,
que cuando el barco se hundió tú quedaste allí,
en lo profundo del mar de mis pensamientos.
Ahora me toca vivir todo lo que quería hacer contigo,
pero sin ti. 

Extraño tanto lo que pudo ser.
Probablemente ya lo olvidaste.
Yo aún lo recuerdo.

Sin más que decir.
Añorare esa ilusión de mirarte frente a mi sonriendo,
encantadora,
bajo la luz de las estrellas, 
junto al fuego de nuestra fogata en el bosque
con esa canción de fondo,
afortunada de tenerte.

Nunca paso. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

Adios canela dulce

 Él era canela dulce, él era la vela que alumbraba mi recamara oscura.  Me abrazaba y me hacía feliz.  Me llamaba y me hacía sonreir.  Ojalá él supiera...  ojalá no tuviera que escribir aquí.  Casi todo lo que escribo aquí es para sobrevivir y enterrar.  Es para no sentir que me muero por todas las emociones. Y a veces, es para dejar ir.  Mi chico de mirada intensa y perdida,  mi chico de olor a canela dulce y risa boba, mi chico de lentes gruesos...  Mi chico... ya no eres mío.  Viajaste a la luna y te quedaste allí,  sin poder enviar un mensaje, sin querer enviarlo.  Ya no duermes en mi cama, ya no me buscas.  Hiciste bien, dijeron.  Estoy muy rota y perdida,  olvidada en la web como este blog.  No te culpo por salvarte.  Hace años escribí sobre salvar a los que amo.  Te amo y sé que no volveremos a vernos.  Te amo y te lo juro que sí. Aunque el amor no es fuego, no es sangre, no es dol...

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...