Ir al contenido principal

La niña del cabello trenzado.

Todos decían que tendría una buena vida. ...
Nadie advirtió que una sola ráfaga de viento podía llevarse todo.

Todos esperaban grandes cosas de mí, así que yo también. 
Nadie esperaba que terminara con el brazo lleno de cicatrices, 
yo tampoco. 

Todos aclamaban a la niña con el cabello peinado en una trenza,
así que yo también lo hacía.

Un día mi alma se canso, mi motivación fue destruida en mil pedazos, 
nunca me recupere. 
La niña del cabello trenzado se quedo atrás.
La chica del cabello verde que soñaba con lograr lo imposible, se desvaneció,
en su lugar quede yo. 

Si vieran lo que somos ahora, probablemente llorarían,
probablemente se asustarían. 

Todos esperaban grandes cosas, decían que tendría una larga y brillante vida,
¿Entonces por qué estoy llorando sola desde hace 6 años?

Las puesta de sol ya no calientan mi piel,
la música no me hace bailar, 
los abrazos no me hacen temblar.
Amaba leer, hoy no puedo terminar ni el primer párrafo de mi libro favorito.

Todos esperaban a Monse, pero Monse ya no existe, 
hay sólo ruinas, tristeza, decadencia.

Sólo queda una mujer de 26 años con la vida arruinada,
con los ecos de malas decisiones retumbando en su cabeza.
Esa soy yo tirada en la cama, durmiendo por horas para dejar de sentir. 

Soñé que moría, me sentí tranquila, 
fue una paradoja, porque era de nuevo la niña con el cabello trenzado, 
con el cabello verde; era poderosa y libre. 

A cada que paso que doy hay un bache en el pavimento,
no hay nada para mí allá afuera.
¿Por qué sigo con vida?
Porque no sé quien cuidara a mis padres cuando no esté.

Estoy cansada, muy cansada,
quizás mañana tenga el valor de decir adiós. ...
Si eso pasa, espero los días de mis padres sean amenos,
espero sonrían, 
espero disfruten el mundo que no pude.
Espero que mamá no llore,
espero que papá siga haciendo malos chistes.

Espero que el mundo me olvide, 
espero ser libre de mi propia mente. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

YO CREO.

Hace poco más de tres años, en vacaciones, solía venir a la azotea. En esa época casi siempre vivía de noche, es decir, dormía a las 7 de la mañana y despertaba a las 5 de la tarde. Fueron muchas noches de insomnio sintiendo mi ser perdido, sintiendo una tristeza y melancolía romántica propia de un corazón preso de sus propios sentimientos, más una mente un tanto apocada por el rostro de una persona, pero eso fue tiempo atrás.  Desde que entre a la facultad deje de mirar los amaneceres y atardeceres, me decía que en las próximas vacaciones volvería a mirar el sol salir u ocultarse, pero durante dos años nunca paso, hasta hoy. La decisión más "difícil" o una de las tantas que tendrá mi vida ha sido tomada. La vida de adulto comenzará pronto, estoy asustada, aún me siento melancólica, pero aquí he estado, viendo el atardecer. Deberían ver esto, frente a mí hay una montaña, o cerro, y a su alrededor hay varias nubes grises, por encima de estas el sol se asoma tímido, un...