Ir al contenido principal

El fantasma.

Camino entre pasillos oscuros, 
respiro e intento seguir con el alma limpia,
quiero una vida tranquila. 

Abro la puerta y el frio viento choca con mi piel
mientras el olor a café me hace sonreír.
Subo las escaleras para encontrar el cielo despejado,
pero en la azotea está ese fantasma.

Él camina por cada cuarto de la casa y la vuelve pequeña.
Inunda cada pasillo con su aura oscura. 
Mamá llora cada noche a causa de él.
Yo no tengo energía.

Ese fantasma nos roba la calma,
no hay a donde huir, 
él tampoco tiene a donde ir. 

Quiero salir corriendo, 
pero la vida real es más difícil que eso.

Estoy enojada todo el tiempo,
incluso harta. 
El fantasma se burla. 

Prende la television todo el día,
a veces incluso la radio.
Mueve los platos en el fregadero,
sube las escaleras.

Él esta en todos lados mientras mamá y yo,
estamos arrinconadas en una habitación.

Estamos exhaustas.
Porque cuando queremos vivir,
él viene.




Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...

A Willow

 Evadi y evadi los caminos, los trazos, las cartas.  Camine por el camino oscuro del bosque, me astille los pies, cure mis heridas en la cabaña vacia que encontre y a la mitad del recorrido me escondí detrás de un willow.  Sus hojas me abrazaron mientras temblaba viendo una luz en medio del caos.  La luz provenía de un hombre de sonrisa amable, de ojos tiernos. El hombre lloraba mientras leía cartas, mientras su corazon  dejaba un rastro de sangre y sus manos temblaban.  Me acerque a él, mientras el Willow se aferraba a mis tobillos,  mientras yo pisaba un charco que mojaba mis heridas, mientras todo al rededor se iluminaba y el sol salía después de años.  Nos miramos y sonreimos.  El lavó mis pies y yo sostuve su corazón.  Caminamos por el sendero, mientras rompia las ramas del Willow,  mientras mi corazón rompia sus miedos,  pero el miedo no se fue, se convirtio en un terrible veneno que entro a través  de las plantas de...