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Duermo.

Quiero saltar por la ventana, pero afuera todo esta lleno de gusanos; 
de cadáveres pudriéndose en ignorancia. 
Así que me quedo dentro de la casa al lado de un niño que escupe a las arañas que se retuercen en el sucio pavimento.
Me quedo dentro de casa con un alma que vaga entre los pasillo repartiendo calidez entre los cuartos. 

Me quedo tirada en la cama y cierro los ojos,
duermo por días olvidando mi enojo y desesperación.
Olvidar es la unica medicina viable, lo único real para mí.
El dolor es demasiado y ya no puedo mantenerlo en mi interior,
mañana quizás pueda intentarlo de nuevo.

Rezo cada noche para que el ruido se apague,
pero despierto con grietas en los brazos que me recuerdan 
cual es la salida.

La música suena cada vez más fuerte mientras me imagino en otra vida,
mientras imagino una calle lejana en donde no hay cadáveres, 
no hay gusanos. 
Sólo un pavimento mojado luego de que lloviera por horas.
Esta frió el ambiente, yo llevo una sudadera negra y me coloco la capucha,
el olor a café sale de un local, es lo mejor que he probado en mi vida, 
y así, mi mundo se compone, mi alma esta sana y el pasado deja de existir.

Alguien toma mi mano y me guía a nuestro hogar,
porque es cierto que yo tampoco quería estar sola,
sólo quería alguien que no se burlara de mí,
que no me abrazara sólo para dejarme en el olvido,
alguien que no dejara de responder mis mensajes de la noche a la mañana
y se excusara en sus tormentos, 
porque tengo los míos, pero jamás le dejaría a la deriva,
supongo que yo no era importante, no me hará pensar lo contrario.

El café se esfumo y mi vida no fue sanada, 
no hay frió, sólo un sofocante calor,
y estoy en casa, con un alma dulce y un niño que escupe a todas direcciones,
yo me quedo en mi recamara, me acuesto en la cama y duermo por horas para olvidar que estoy viva.


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