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Melancolia de una niña.

A través de los ojos de una niña de 9 años, así debería ser el mundo,
pero tiene casi 25 años y no se siente capaz de correr atrás de una cometa,
los ojos de los demás la seguirían preguntándose si hay algo malo en ella.

No quiere ser una niña, pero ¿no sería mejor correr descalzos por el pasto?,
hacer chistes sencillos sobre el chocolate que ensució su falda,
dejar de preocuparse por el mañana, y nunca sentir soledad,
sólo el cálido sol en su espalda, mientras su madre toma su mano
y en la otra mano sostiene un helado de chocolate.

Quedarse en los días en que papá llega en la noche cansado, pero aún sonríe,
pero ya se ha dicho, ella no quiere ser una niña,
porque ya no puede. Ahora hay recibos en el buzón,
ahora hay un vacío en su corazón.
Papá y mamá se irán un día,
no habrá nadie del otro lado de la puerta
esperando con sopa cuando esté resfriada,
o con el sonido de la TV cuando se sienta vacía.

No quiere ser un adulto, pero aquí esta,
sintiendo el sol en su espalda,
con una taza de café calentando sus frías manos,
con los recuerdos de quien solía ser,
con la mirada en alto porque tendrá que seguir sola o no.


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