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Él dijo: La vida es hermosa, pero era sarcasmo.

La vida es hermosa, nada más que una frase sarcástica para cuando la ansiedad te hace temblar previo a abrir la puerta a la calle.
Las luces de colores revuelven los pensamientos en su cabeza mientras la música suena cada vez más fuerte y se distorsiona como los charcos de agua cuando son golpeados por las hojas de los arboles.

Es una gran adicción a la vida porque es horrible y hay cierto morbo en las cosas tristes, como el chico de la esquina que se disparo en la cabeza o el hombre que termino muriendo solo en aquel sofá por una ingesta excesiva de alegría convertida en tabletas. Pero entonces allí la vida fue hermosa, otra vez con sorna.

Cuando su hija murió y ella no pudo intercambiar su vida, cuando todos querían permanecer vivos en el mundo que quemo y no pudo salvarlos aun cuando no quería vivir, supo que la vida era cómica.

Cuando miró la silueta cansada del hombre que amaba, mientras ésta se desvanecía, no pudo más que pensar que la vida era horrible, triste y hermosa. Porque ya dije, hay algo bello en el dolor.

Cuando se dio cuenta una vez más de que sus amigas no lo eran, que quizás nunca tuvo alguna, no se lamento por la cruda realidad o la falta de empatía de las personas, porque ya sabía cómo era el mundo, ahora sólo lucha por dejar la costumbre de escuchar esas voces que sólo mentían.

Ya no necesita todo ese dolor, no necesita todos esos pensamientos que la torturan, ya no necesita cargar toda esa tristeza que ha moldeado con sus propias manos. No va a durar demasiado, es hora de que por fin descanse, es hora de morir.

Las luces de colores revuelven su estomago como una botella de tequila bebida en segundos, como un pedazo de mierda de tres días en la taza de un baño. Mientras la música este allí, será capaz de salir de esa prisión en su mente.

A ti, mi pequeña oscuridad.



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