Ir al contenido principal

No quiero que vuelvas a irte.

Cuando le conté a mi madre que te quería sentí un gran alivio. Jamás había hablado con ella de estos temas; me pregunto si me sentiría igual al decirte lo que siento.

Todo este tiempo he creído que me he esforzado por ti, pero en realidad no es así, o por lo menos ha sido un esfuerzo interno del cual nunca te darías cuenta. ¿Por qué mi personalidad es así?, es una tortura vivir como yo, callando con tal de no molestar, y he callado mis sentimientos porque no quiero molestarte con ellos, creo que son inútiles, pero ¿qué pensarías tú?

Vi en una película como una chica expresaba sus sentimientos, y aunque fue rechazada se sintió feliz de que él lo supiera, ¿puedo llegar a vivir aquella experiencia? 

No quiero que vuelvas a irte, no quiero verte con alguien más y desearte una hipócrita buena suerte, no quiero volver a sonreír con la tristeza impregnada en mis ojos. Quiero esforzarme y que lo notes. De todas formas, lo sé, ya perdí. Me enamoré primero. Me enamore de la forma más limpia, pura y sincera que he podido. Yo te quiero, y ahora sé que eso no debe entristecerme, y ahora sé, que debo hacértelo saber antes de que sea tarde de nuevo. Quizás, tú no sientes lo mismo, pero yo he conocido un montón de nuevos sentimientos, estoy madurando y creciendo, así que, he ganado un poco ¿no es así?

Tomaré los errores del pasado, en serio, los empezaré a tomar para tratar de cambiar el futuro. Estoy ganando un poco más de lo que pierdo. 


Porque el arrepentimiento es algo horrible, que no quiero sentir. La vergüenza será momentánea, el arrepentimiento no se irá ni en 10 años.


Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...

A Willow

 Evadi y evadi los caminos, los trazos, las cartas.  Camine por el camino oscuro del bosque, me astille los pies, cure mis heridas en la cabaña vacia que encontre y a la mitad del recorrido me escondí detrás de un willow.  Sus hojas me abrazaron mientras temblaba viendo una luz en medio del caos.  La luz provenía de un hombre de sonrisa amable, de ojos tiernos. El hombre lloraba mientras leía cartas, mientras su corazon  dejaba un rastro de sangre y sus manos temblaban.  Me acerque a él, mientras el Willow se aferraba a mis tobillos,  mientras yo pisaba un charco que mojaba mis heridas, mientras todo al rededor se iluminaba y el sol salía después de años.  Nos miramos y sonreimos.  El lavó mis pies y yo sostuve su corazón.  Caminamos por el sendero, mientras rompia las ramas del Willow,  mientras mi corazón rompia sus miedos,  pero el miedo no se fue, se convirtio en un terrible veneno que entro a través  de las plantas de...