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Tu roce.

Una vez más tropiezo en medio de la nieve,
los recuerdos caen al rededor de mí como gotas de sangre.
Llegaste a mí, susurraste a mi odio tus disculpas y tocaste mi espalda,
tu roce quema más que el propio hielo.
Por favor, no me toques porque hiere, duele, arde.
No susurres, tu voz acelera mi corazón y hace vibrar cada célula de mi cuerpo.

Aléjate, quiero evitarte, no quiero tenerte cerca de mí.
¿No lo entiendes?, tu existencia no me deja vivir,
tu amabilidad lastima.

Tus acciones no significan nada, pero para mí, significan el mundo.

Tienes a alguien más,

por eso, debo limitarme a morir en medio de esta tormenta invernal,
lejos de ti.


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