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La chica sin color.

El sonido del piano invade la oscura cavidad en mi pecho.
Una pequeña vela se enciende en el centro de aquella cámara fría.

La chica sin color, esa que es yo, siente un latido en su pecho,
un tenue color rosa va invadiéndola. Regresa a la vida de nuevo.

Una suave voz resuena en sus oídos, y la chica sin color alza la mirada,
Sus ojos recobraron el brillo.

Emilie canta con más fervor y la chica detiene su despertar, sin embargo, fue tarde.
Su corazón recobró su antiguo color. 
Felicidades, has vuelto a la vida, volverás a sentir, ¡volverás a sentir!
Tu tortura esta por comenzar; la chica lo sabe, otra vez está perdida.

Emilie sonríe y le da la mano a la chica pinta, con tonos rojizos y grises.
El triste roble pierde sus hojas cuando ambas se posan bajo él.
Las dos reinas del drama escriben una canción para aquellos que las aman y no corresponden.

Y esta vez, sólo esta vez, la chica gris con rojo está segura de que aquel que la despertó de su profundo sueño; aquel que le dio color sin saberlo, está atado al guante de alguien más.


"Tú ya eres especial, pero te salvaré de mis sentimientos innecesarios. En un año o dos, cuando deje de escucharte, mis sentimientos morirán."


¿Cómo miro los ojos que amo?

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