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Finge que me amas.

Quizá nunca fingiste,
tal vez tú corazón sí siente.
Puede que mi mente haya creado
el lío de nuestras vidas.

Sigo pensando que tu sonrisa es falsa,
sigo creyendo que me amas a mí.
Quizá debí esforzame más,
o simplemente actuar como si no te amará.

Nunca importó lo que hice,
siempre tenía que doblegarme para que me miraras.
La única vez que me besaste fue para despedirte.

Las heridas no son fáciles de curar,
una vez dijiste que me amabas.
Una vez, sólo una vez vi tu mirada llena de amor,
y en esa ocasión te tuve tan cerca.

Sé que todo se fue,
alguien más te tiene.
Quizá yo soy la mentira,
soy con quien fingías,
y ella, ella la verdad, 
ella es la que tuvo que embriagarte 
para hacerte suyo.

Sólo me quedo dormir
mientras aceptaste estar con ella por siempre.

El amor puede ser una dulce tortura.


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