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Es como...

Es como si te cayeras y te pararas, como si el pasado regresará  y el futuro no pudiese esperar.  La alegría y la melancolía tomadas de la mano, danzando en una triste puesta de sol  que calienta el alma con la brisa de verano.  Es sentir culpa de sonreír  es sentirte satisfecho de llorar. Es extrañar con una sonrisa es ser alegre con lagrimas. Es acostumbrarte al adiós y temerle a un nuevo "hola." Es pensar en él de nuevo, y querer olvidar a ellos. Ya no pienso en él,  no quiero olvidar a ellos. Es como una noche en vela por el amor que ha caducado  y el amor que es eterno. 

Una quemadura.

Quisiera tocar tu mano, sostenerla por siempre, quisiera que el roce me dejará marca que tu calidez me queme,  como cuando solíamos hacer bolas de nieve, y la nieve a veces se consumía en nuestras palmas, dejándonos una sensación inolvidable.  Quemaba, pero esa quemadura me hacía recordar nuestros momentos juntos y entonces podía sonreír,  era como si por unos segundos estuvieses a mi lado acariciando la fría nieve.  Ahora que debemos separarnos por un tiempo indeterminado, quiero causarte una profunda herida en el corazón, pues no quiero que me olvides,  sé que yo nunca lo haré.  Déjame tocarte una vez y que mi roce te queme, para que al igual que con las bolas de nieve, algún día, sonrías al recordarme y sientas que no estás solo.  Nuestros corazones ya podrán ser heridos a lo largo de la vida.  

Un corazón roto es para siempre.

¿Cuanto tiempo hay que esperar para que las heridas sanen? El dijo que: "un corazón roto es para siempre." Porque las heridas como las mías nunca sanan  sólo se hacen más soportables. El tiempo no cura nada, somos nosotros quienes nos acostumbramos a las molestas cicatrices, y aunque no queramos, es nuestra mente quien va olvidando poco a poco,  porque a veces, simplemente así es mejor.  No importa cuanto te ame, no importa cuanto llore y grite lo sola que estoy, no importa que ya no tenga sueños. Mi amor crece y se hace insoportable; es un sentimiento infinito que harde, que es suave. Y por más que hiera, por más que queme nunca lo dejaría de sentir por ti. Porque mi amor es eterno, porque me diste una vida nueva, la cual debo seguir construyendo con sólo tu recuerdo en ella. 

Cien años.

Cien años dando pasos vacíos, sin una sombra, sin una vida; consumiendo gritos. No quería morir, pero la eternidad me cansó.  Vivi en un sueño en donde el día era mi noche y la noche mi día, vivi con su odio persiguiéndome, pero su odio se terminó, su corazón me obsequió, lo tomé y lo quebré.  Ahora tomo su sangre, termino su vida y mi vida. Después de cien años vacíos  ya no puedo sentir.

La asesina.

No es tan tarde para fundir mis manos con la noche, impregnar mis ojos con el brillo de las estrellas y teñir mi piel con el carmín de la sangre.   Nunca entendí lo que necesitaba para abandonar mis lagunas mentales, nunca las deje a un lado, pero sí las olvide por un tiempo.  No quería ser débil y escribir romance, pero el romance me hizo débil.  Extraño mis noches de ocio  en donde siempre tenía tiempo de asesinar a cupido sin sentir una pizca de arrepentimiento.  Bienvenida a casa, la asesina lucha por volver del infierno, yo quiero abrirle las puertas y abrazarla eternamente, que me apuñale con sus palabras que me hieren porque son sólo la verdad.

Son más de las 4 a.m.

Me di cuenta de que eran más las cuatro de la mañana cuando la última vez que había mirado el reloj era la una. No supe en qué momento el tiempo empezó a escurrirse de mis manos como agua dulce y a la vez salada. Tal vez en el momento en que mi llanto parecía no cesar, o en el momento en que Creep comenzó a sonar una y otra vez.   La noche nunca me pareció tan fría, el tiempo tan inestable y los días tan lentos. A penas han pasado dos meses. He reído, he soñado, he luchado, he seguido adelante en tan breve tiempo que incluso siento culpa, pero eso fue lo que me enseñaste, a seguir viviendo sin miedo, y trato de que así sea.   Ya no lloro tan seguido, pero cuando comienzo parece que no podré parar, termino en el suelo hecha añicos y maldigo a los cuatros vientos porque siento que no estás, pero sigues, de otra forma sigues aquí; invisible, en recuerdos, en mi corazón.   Dicen que el amor verdadero espera, yo esperaré entonces, hasta que pueda v...

Mi segundo amanecer eres tú.

Me gusta apagar la luz para poder admirar el amanecer desde mi habitación. Imagino que estás a mi lado, que cuando el sol salga por completo podré contemplarte y serás mi segundo amanecer, el segundo porque en realidad no estás. Lo cierto es que no habrá quien desvanezca mi frío, ni quien me de los buenos días, estoy sola en todo momento, pensándote a cada segundo, tratando de olvidare cada día, y sé que tú estás como si nada, me olvidaste, nunca me pensaste, nunca fui nada, nunca seré nada, nunca te dije que te amaba.