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Dormí 24 horas

Dormí 24 horas...

sabía que estaba huyendo, 
pero cuando desperté, seguía en el mismo cuarto,
en la misma casa, en la misma ciudad. 

La tristeza esta sembrada debajo de mis pies, 
de esa gris semilla nace una tortuosa ansiedad. 
Quiero correr, desaparecer,
pero sólo me quedo aquí y duermo.

Dormí 24 horas...
A veces despertaba sólo para aferrarme a mi almohada,
no quería sentirme sola, 
incluso si estaba cerrando los ojos para apagar el ruido en mi cabeza
y pretender que mi existencia había terminado.

Cuando desperté, note que no hubieron vídeos,
vídeos de personas en otro lugar, en otro tiempo,
personas que me inspiraban a huir lejos, 
porque aparentemente la vida es mejor allí, 
pero uno nunca sabe.

Dormí todo lo que pude, 
como si por meses hubiera estado en vela,
cuando desperté, 
no estaba mejor, 
pero tampoco había culpa.

Tras dormir 24 horas, 
el miedo sigue latente,
la tristeza aún me cubre,
y la quemante sensación de huir, me abraza.
Mientras el sentimiento de soledad,
acaricia a mis brazos...

¿Puedo dormir por siempre?



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