Ir al contenido principal

Carta 1: Fotografías.

Me pregunto: ¿cómo has estado?...
...¿Aún miras al cielo? Esa es la pregunta que más invade mi mente.
Incluso antes de hablar contigo por primera vez, veía las nubes para pensar en ti.

He estado fotografiando el cielo como en los viejos tiempos. Supongo que lo hago con la vaga esperanza de que algún día el destino, o alguna coincidencia milagrosa, nos unirá de nuevo, y entonces, te mostraré los cielos que miré recordándote. 

Cuando pasan cosas malas, anhelo demasiado el tenerte aquí. No es por conveniencia, no pienses mal de mí, sino que eras tú el único que podía cambiar el color gris por un pacifico azul. Eras lo que me hacia sonreír en todo momento.

Cuando pasan cosas buenas, en mi mente creo una de esas cartas imaginarias en donde te cuento como he mejorado, comoo las situaciones. Porque es así, las cosas poco a poco toman su lugar, y yo, voy mejorando, me encantaría saber lo que pensarías al respecto.

Al final es extraño el seguir pensando tanto en ti cuando ya han pasado casi dos años desde que nos alejamos. ¿Aún me recuerdas?, ¿ya me olvidaste? Quisiera saber si las cosas van bien para ti. ¿Cuánto has cambiado? 

Me gustaría estar allí para ti en los días malos.

¿Sabes?, estoy buscando un lugar en donde pueda comer pay de manzana. Dijiste que me llevarías, pero ya que no paso, supongo lo haré por mi cuenta y en nombre de nuestros planes que no serán.

Perdón si uso tu memoria a mi conveniencia, pero es mi conciencia que no me permite avanzar, porque siempre tendré la inquietud de jamás haberte dicho: 

"Oye, me gustas, me fascinas, no tienes que esforzarte más, porque también quiero que seas mío."




Comentarios

Entradas populares de este blog

No hay cura.

 Los dedos de mis pies están quebrados,  mi piel ha comenzado a abrirse, el olor a podredumbre esta llenando la habitación.  No hay una cura para mi, o quizás simplemente la cura está al alcance de mis manos.  El privilegio de ver el mundo no es mío. Pero puedo ver el mundo mientras mis piernas acalambradas sostienen mi peso, en una silla en mi recamara. 4 paredes y un sueño que se volvio el cadavér de una niña  en posición fetal en el baño. A veces su fantasma grita mi nombre. Quiero explicarle que no hay nada especial para mí, ni para ella, pero está sin vida. Los muertos nunca regresan,  ni siquiera cuando es uno mismo quien fallecio hace años.  Quiero desaparecer. El dolor es demasiado. La culpa es inmensa.  Sólo quería ser la chica que los domingos salia al parque, pero ni siquiera hay parques en esta ciudad gris.  No hay nada para mi en esta ciudad.  Sólo tristeza.  Si pudiera volver a nacer,  bueno, no nacería nunca....

Adios canela dulce

 Él era canela dulce, él era la vela que alumbraba mi recamara oscura.  Me abrazaba y me hacía feliz.  Me llamaba y me hacía sonreir.  Ojalá él supiera...  ojalá no tuviera que escribir aquí.  Casi todo lo que escribo aquí es para sobrevivir y enterrar.  Es para no sentir que me muero por todas las emociones. Y a veces, es para dejar ir.  Mi chico de mirada intensa y perdida,  mi chico de olor a canela dulce y risa boba, mi chico de lentes gruesos...  Mi chico... ya no eres mío.  Viajaste a la luna y te quedaste allí,  sin poder enviar un mensaje, sin querer enviarlo.  Ya no duermes en mi cama, ya no me buscas.  Hiciste bien, dijeron.  Estoy muy rota y perdida,  olvidada en la web como este blog.  No te culpo por salvarte.  Hace años escribí sobre salvar a los que amo.  Te amo y sé que no volveremos a vernos.  Te amo y te lo juro que sí. Aunque el amor no es fuego, no es sangre, no es dol...

Para nosotros no hay nadie.

Quisiera ver el mundo como los demás, sin que me importe herir, sin que me importe dejar. Quisiera hundirme en el sonido de la música, porque nadie escucha, porque a nadie le importa. Quisiera dejar de escribir cartas, porque nadie las lee, porque no son importantes. Quisiera dejar de sentir, porque ya nadie quiere dejar a su corazón latir. A veces suspiro y sonrío. A veces lloro y duermo. Unos días no entiendo, Otros días me enojo. Me enojo con las personas en que confíe, aquellas que tuvieron la música que brotaba de mí, que obtuvieron mi lado más vulnerable. Aquellos que me olvidaron o cambiaron el tema. Esos que odian porque un día los quebraron, me pregunto ¿cuando me volveré así? ¿Cuando dejaré de pagar los platos rotos que no quebré? ¿Cuando dejaré de querer a quien no me quiere? ¿Cuando dejaré de tener sentimientos? El romance es difícil para alguien de 25 años que ha estado sola, nadie me ha herido, por eso no busco herir a nadie. Aunque han roto mis...