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Humo azul.

La nubes azules con un tinte rosa siempre le dan calidez a su alma.   Ella camina ocultando su rostro del sol. Mira la soledad de su sombra, cierra sus ojos y piensa en la vacia carretera. El viento revuelve su cabello y la abraza con ese nostálgico frío invernal que la traslada a su niñez; la primera vez que sintió ese hueco en su pecho.   Ella fuma solamente cuando su corazón está realmente roto. Cuando la ansiedad y la depresión juegan con su oscuro cabello susurrándole cientas de frases que cortan su piel. Desearía estar sangrando para olvidar. Cuando un cigarro está por terminarse se dice así misma que la tristeza también se irá. No es una mentira, ella está intentando, realmente se esfuerza para que su soledad desaparezca como el humo de su segundo cigarrillo. A veces, cuando las nubes caminan lentamente sobre ella, imagina que todo es posible. Que quizás una mañana despertara con una rosa azul a su lado que le dará la paz que tanto necesita. Qu...

El conejo en medio del camino.

Sé cuándo comienzo a estar mal, porque los primeros pensamientos sobre morir aparecen y no se van. …    Lo sé porque las cosas simples que me hacían sentir viva no me provocan nada.   Después de casi 2 semanas sin ver a mis compañeros trate de sentirme feliz, pero desde que vi al primero llegar tuve que forzar esa emoción; la realidad era que no estaba sintiendo nada. Las horas avanzaron, terminamos yendo a la “casa” de uno de ellos. Fue una tarde en donde por minutos me sentí bien, es que yo estaba bien.   Una tarde con ellos cocinando pizza casera, chistes, risas, vodka, el frio que no era suficientemente fuerte para quebrantar la calidez que esas personas te pueden hacer sentir. Pero yo ya estaba congelándome. Lo supe cuando vi a la luna con esa maldita nostalgia. La oscuridad llegó por completo en el momento menos indicado, como un apagón mundial en la mitad de la noche cuando tratas de estudiar para un examen importante al día siguiente. Te d...

El hombre que amo.

El hombre que amo complementa mi alma y me enseña lo que el amor significa… Sus sentimientos son sinceros, su ser no se ha corrompido por la frialdad del mundo. Sabe escuchar y quiere ser escuchado. Él aún mira el mundo desde los ojos de un niño, se fascina con las cosas simples; se enamora de las mentes, no de la superficialidad.   El hombre que amo es alto, de complexión delgada y piel aperlada; con el frío su nariz toma un tono rojizo al igual que sus delgados labios. Su cabello es ligeramente largo, de un castaño bastante oscuro, suave. Sus ojos son grandes, de un tono verde, a veces parecen miel, a veces grises. Su pecho es mi almohada favorita, siempre tibia, siempre con la melodía que logra calmarme, pues su corazón late tranquilo. En sus brazos se marca el camino de sus venas, sus manos usualmente son tibias. Me gustan sus manos. El hombre que amo escucha rock del 2000, rock de todas épocas. En algunas ocasiones toca la guitarra en soledad y compone sus pro...

Las ventajas de ser... tú.

Sé lo ridículo que puede sonar cuando dices “me identifico” al compartir alguna imagen por ejemplo. Sin embargo, bien dicen que la realidad supera a la ficción. Cuando le conté a mi mejor amiga de lo que ha pasado en el pueblo, me dijo que le recordaba a la escena final de la película “las ventajas de ser invisible,” sinceramente también lo pensé una vez, pero omití aquella relación porque no quería sonar ridícula.     Acabo de mirar la película por centésima vez; recordé la primera vez que la vi, tuve esa sensación de vacío cuando terminó. Jamás viví algo así en la prepa, incluso cuando quería pasar por cosas como las de esa película, jamás pude, por miedo, por los problemas en mi cabeza. Es gracioso porque cuando llegue aquí, al pueblo, la estaba pasando realmente mal. Desgraciadamente e irónicamente tengo el papel de Charly. Asustada, una ansiosa depresiva que en su cuarto día en un lugar nuevo intento socializar con las personas que lograron verla. Fi...

"Incluso en mis sueños no puedo ganar."

“Tengo 23, aún me siento igual…”     Así es como empezaba aquella canción. Mientras caminada lejos de las grises nubes recordaba la escena con una chica   rara en medio de desconocidos, alejándose, mirando la pantalla su celular buscando la sanidad a su mente.   Sabes que nadie va a buscar una chica ansiosa y depresiva. Sabía que todo iba a salir mal, pero tenía la esperanza de tener una pequeña oportunidad de ganar, sin embargo al terminar el camino la carretera se quebró. Una chica introvertida no era la respuesta y probablemente jamás lo será. “Me gusta estar sola la mayor parte del tiempo hablando conmigo misma sin nadie más, esa es la forma en que me gusta…” Ella sonrió para sí misma en medio del camino mientras el sol calentaba sus frías manos y su boca le pedía la presencia de un cigarro en vez de besos. Esa es su forma de limpiar otra herida en su corazón.   Una mujer rota que anhela ser vista, pero quiere ser invisible. ...

Nadie quiere estar solo.

Desde hace un tiempo me encanta escribir sobre lo qué pasa en mi vida, sobre todo lo relevante, a final de cuentas esto se ha convertido en una mezcla entre un “diario” y una recopilación de “pensamientos.” He descrito en otras ocasiones lo mucho que me cuesta interaccionar con otras personas, sobre todo chicos. Ya saben, incluso en la universidad prefería evitarlos, hasta que conviví un poco con algunos y fui perdiendo el miedo, si es que eso era.   En el internado me solté un poco más en general, quiero decir, tenía que hablar con muchas personas cada día, incluidos hombres, allí fue cuando conocí más sobre su forma de pensar, ¡qué sorpresa!   Actualmente estoy en el pueblito, ya dije que los primeros 3 días fueron jodidamente difíciles, pero he conocido un par de chicos (gracias a otro compañero). No sé si es la soledad o es que en verdad he cambiado, pero me agrada salir con ellos, siento como si fuéramos una pandilla en medio de la nada. Al final de ...

Tabaco sabor a chocolate.

En mi tercer día lejos de casa tuve que ir a una reunión  en donde estaba todo el personal de la zona.  Cuando estaba por terminar aquel "curso," me sentí extremadamente desesperada.  Quería salir corriendo, regresar a casa, no quería estar sola;  lo decidí: iba a intentar dormir por siempre una vez más. Entonces un compañero que conocía de tiempo atrás, me dijo que fuéramos al centro a buscar un cajero, no me negué, tan sólo quería distraer mi mente porque sentía que iba a explotar.  Esperábamos el camión cuando 2 chicos en un auto azul se acercaron y hablaron con él. Eran 2 pasantes que ya llevaban 6 meses.  Querían ir a beber y nosotros estábamos invitados. Mi compañero dijo que fuéramos. En un día cualquiera hubiera rechazado la invitación, pero no lo hice.  Dije que no iría a beber, pero a la vez no quería alejarme. Esa desesperación y vacío en mi interior venció mi ansiedad social.  Amb...